La muerte silenciosa. El suicidio.

La pregunta que siempre surge es por qué…

¿Quién no conoce alguien que se ha suicidado? ¿Cuánto se ha hablado o preguntado a su pareja, la familia, a sus hijos? Es un tema tabú e incómodo. Pretender conocer con certeza cuáles son las causas que han llevado a alguien a quitarse la vida resulta ciertamente imposible. No hay un solo motivo o síntoma, es un síndrome, es decir, hay varias razones y todas ellas son complejas, tan complejas como la naturaleza humana.

La mayoría de las victimas, un 90%, sufre de trastornos del estado de ánimo, trastornos mentales, trastorno por abuso de sustancias o ambos; y el 10% restante no sabemos la causa que le hicieron llegar a ese desenlace. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, casi diez personas al día se suicidan, unas 3.300 personas al año (ElPais, 17 de Abril de 2008). Estamos hablando de un gran número, asusta y se sigue callando.

Lo que sí parece que se está de acuerdo es que el síntoma más común es el sufrimiento. En mi experiencia, lo que he conocido por circunstancias personales y laborales, yo lo corroboro, hay un enorme sufrimiento. Un dolor extremo de no poder seguir con la vida, de no poder disfrutarla o de no encontrarle un sentido, acompañada de una profunda tristeza y soledad. Una vida, vivida desde ese lugar es motivo suficiente como para querer desaparecer y creen que es lo mejor para ellos, para su familia y para el mundo.

Dentro de ese pensamiento  hay una ambivalencia, pues hay una parte que quiere vivir, es esa parte donde hay intentar agarrarse para poder ver más allá del desánimo donde pueda surgir la esperanza. La esperanza se consigue no ocultándolo, no aislándose, no avergonzándose. Buscando un apoyo a quién se le pueda contar cómo se siente, qué le está ocurriendo, qué pensamientos tiene… ¡No hay que silenciarlo! Existen muchas herramientas para ayudar a evitar estas muertes. Todos los años mueren un millón de personas por suicidio.

Es un tema para tomar conciencia. Es un problema muy grave, hay que asumir de una vez que mirando a otro lado no se está solucionando.

¿Estás pensando en el suicidio? Por favor pide ayuda, te mereces vivir.

Marta Madorrán

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